Hace unos días vi la película Perfect Days, de Wim Wenders y me encantó. La trama es muy sencilla y apenas hay diálogos. El protagonista, un hombre de mediana edad muy solitario, trabaja en la empresa de limpieza de los baños públicos de Tokio y desarrolla su oficio con mucho esmero y dedicación.
Durante la pausa para comer, acude cada día el mismo parque y hace fotos a un árbol que es su amigo. En concreto, intenta captar el juego de sombras creado por las hojas del árbol danzando al sol con la complicidad del viento. En japonés “Komorebi” es precisamente este brillo fugaz que se crea por la danza de las hojas con el viento, a la luz del sol. Se trata de un destello que solo existe una única vez, en ese momento, y que Hirayama, el protagonista de la película, intenta captar con su cámara día tras día.
De la nada aparente de su rutina diaria, Hirayama obtiene su peculiar sabiduría de la vida, consiguiendo sublimar lo cotidiano con cada destello creado por las hojas del árbol danzando al sol.
De la misma manera el escritor de libros de Autoayuda, busca captar ese momento de subida revelación capaz de consolar, enternecer y aliviar a su lector. Creando una danza con las palabras, el autor reúne momentos fugaces e irrepetibles de su experiencia para ofrecer a quien lo lee un compendio poderoso de enseñanzas que consuelan, acompañan y curan.
Un buen escritor de Libros de Autoayuda, como Hirayama, es un ladrón de destellos, un mago creador de epifanías únicas que sabe atesorar esas raras chispas de entendimiento que ofrece la vida si aprendes a escucharla. Cuando dejas de hablar y de sobreponer tu voz al gran concierto del Universo, entonces se realiza la magia, regalas una sonrisa, acompañas en un tránsito, compartes un secreto ancestral…
¿Y si la vida fuera una sucesión de días perfectos?
¿Y si todos pudiéramos captar los destellos de las hojas de un árbol bailando al viento?
¿Y si estos juegos de luces y de sombras atesoraran el secreto de nuestra estabilidad emocional y auténtica felicidad?
¡Buen “Komorebi” a todos!

