A lo largo de mi larga carrera en el mundo editorial, he conocido a muchísimas mujeres extraordinarias que escogieron dedicar todos sus talentos, esfuerzos y pasión en cuidar de otros, olvidándose casi por completo de sí mismas.
La familia, los hijos, los padres, los amigos y la carrera profesional son una fuente constante de satisfacción a la vez que una trampa porque nos permiten demostrar “lo fantásticas” que somos organizando, dando consejos y apoyando a otras personas, mientras huimos de la tarea más incómoda que existe: ¡Cuidar de nosotras mismas!
Y tarde o temprano, toda esta entrega en hacer más fácil la vida a otros, suele pasar factura, asoma el primer cansancio, acompañado de una reflexión sobre la reciprocidad y de la pregunta: “¿Quién cuida realmente de mí?”
A partir de esta pregunta surge la necesidad del “autocuidado”, todo un desafío para cualquier mujer demasiado acostumbrada a dar sin recibir mucho a cambio. Hasta la gran revelación: cuidar de otros solamente es posible desde un enfoque “de dentro hacia fuera”, es el magnífico segundo acto de una función solemne que empieza con conocerse a sí mismo, aceptarse y respetarse por encima de todo.
Cada persona tiene una esencia única, una llama que debe alimentar a lo largo de toda la vida. El autocuidado es un conjunto de atenciones y gestos hacia nosotras mismas que nos llena de energía y propósito… el autocuidado aviva tu fuego interno…
un desayuno tranquilo…
un masaje a los pies antes de acostarse…
leer un libro…
bailar…
poner límites…
hablar con alguien que sabe escuchar…
un paseo por la naturaleza…
pausar la intromisión constante de las redes sociales…
saber terminar relaciones que nos lastiman…
elegir la soledad si necesaria…
Encontrar tu propia Voz y poder expresarte sin temor, también es parte del Autocuidado. En un tiempo donde solo escuchamos a quien grita más fuerte, donde lo que nos sugiere una máquina supuestamente inteligente (pero artificial) amenaza con reemplazar lo que sentimos, te invito a cuidarte y defender tu autenticidad a través de la escritura, a construir palabra a palabra tu historia. Escribir un libro con estas premisas puede que sea un proceso largo (quizás meses), a veces doloroso también, pero estaré a tu lado defendiendo en todo momento tu Voz, tus Emociones, tus Vivencias y tus Palabras. Te daré la mano hasta que tu libro esté terminado y listo para cuidar de otros (¡mientras tú seguirás principalmente ocupándote de ti!)
¿Empezamos?
Un abrazo,
Giovanna Cuccia
Coach de Escritores de Libros de Autoayuda

