Precisamente ayer mi papá me recordó un proverbio precioso que está en la base de mis creencias sobre la humanidad.
«Hace más Ruido un Árbol que Cae que un Bosque entero que Crece.»
Me encanta la idea de que, en mi familia, como en muchas otras seguramente, estemos constantemente sometidos al alboroto causado por unos pocos exhibicionistas de la maldad… pero que este ruido atronador no nos aleja nunca de la convicción de que un árbol que cae no puede ganar un bosque entero que crece en silencio, sin revuelvo mediático y sin imponerse.
Las muchas noticias negativas a veces nos distraen demasiado y nos hacen olvidar que cada día hay miles de personas que ayudan a otras, proyectos que avanzan para hacernos la vida más fácil, mientras nacen nuevas ilusiones y esperanzas en cualquier parte del planeta.
«Después de unas vivencias tan duras como las que he vivido (…en mi travesía para llegar a Europa), es muy fácil pensar que el mundo está lleno de mala gente, pero yo prefiero creer que la gente es buena, lo que ocurre es que la buena gente hace menos ruido.»
Ousman Umar, autor del libro Viaje al País de los Blancos
Como el autor de Viaje al País de los Blancos, sigo creyendo que existen las buenas personas, la gente solidaria que da sin esperar nada a cambio, la gente que comparte su Sabiduría con los demás y se empeña día tras día para crear un mundo mejor. Sigo creyendo en las personas que se hunden en el barro para salvar a otras, apagan incendios y rescatan animales, recogen plástico en playas y parques y acompañan a otros en las numerosas mareas de la existencia.
Los medios de masa nos enseñan a ver peligros y ruidos por todas partes para alimentar nuestros miedos y nadie nos advierte de las enormes alegrías que se entrelazan con el sufrimiento. ¿Pero y si elegimos conscientemente el silencio de las personas que se esfuerzan por conseguir aquello que les mueve? ¿Si elegimos ser mejores personas cada día y levantarnos con nuestra mejor sonrisa a pesar del sueño y la rutina?
Aunque se oigan más los árboles que caen, está en nuestras manos que nuestro silencio concentrado y consciente haga más ruido que cualquier guerra.
Y si quieres escuchar el silencio del bosque que crece y vibrar con las personas que escuchan más que hablan, te recomiendo la lectura de un buen libro de Autoayuda.

